Panteón de dioses Pijao y Panche - II
- Yawade Ima
- 15 mar 2024
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 28 may 2024
Dioses, naturaleza y una milenaria hermandad en el Gran Tolima.

INTRODUCCIÓN
La riqueza cultural de los pueblos originarios de Colombia se refleja en sus cosmologías, un aspecto fascinante que permite entender la forma en que interactúan con su entorno y lo divino. Este artículo se centra en los dioses del pueblo Panche.
Haciendo una especial énfasis a la similitud y proximidad con la ley de origen y deidades de la cultura Pijao, como lo demuestra Lucas Fernández Piedrahita cuando afirmó:
"En los casamientos (los Pijao) imitan a los Panehes”.
Refiriéndose a los Panches como "Panehes", término que también hace referencia al pez Bagre.

A través del análisis serio de fuentes documentales como las "Noticias historiales de tierra firme" de Fray Pedro Simón, Historia general de las conquistas del nueuo reyno de Granada, escrito por Lucas Fernández Piedrahita en 1881, El Vocabulario Muzo-Colima de la relación de Juan Suarez de Cepeda escrito en 1582.
El libro "Los inconquistables Panches del Magdalena" escrito en 2005 por el historiador Ángel Antonio Martínez Trujillo y portales en línea, buscamos explorar las figuras divinas de este grupo étnico, resaltando la importancia de su conocimiento para la revitalización cultural y la preservación del patrimonio colombiano en la región del Alto Magdalena.
LOS DIOSES PANCHE
Tolima (Ibanasca - Tulima - Dulima): Diosa de las Nieves

La historia de Ibanasca, también conocida como Dulima o Yulima, es un relato conmovedor de resistencia y transformación espiritual. era una líder y Mohana Pijao que defendió valientemente su cultura y territorio en el siglo XVI. Su trágico final a manos de los europeos y su transformación en la Diosa de los Nevados son elementos centrales de su leyenda.
Ibanasca refleja la lucha de los Pijaos contra la opresión y su profundo vínculo con la naturaleza y la espiritualidad. Ibanasca Diosa de los Nevados, simboliza la protección y la presencia eterna de su espíritu en las montañas sagradas del Tolima, cerca del volcán Machín y el Nevado del Ruíz.
La leyenda cuenta que, aunque fue condenada a la hoguera por brujería, su gente no presenció su muerte, ya que un enviado del Dios Fuego la cubrió, purificando su cuerpo y permitiendo que su espíritu ascendiera para convertirse en una deidad. Este acto de purificación y ascensión refleja la cosmovisión indígena de la muerte y la divinidad, donde la transición del alma es un proceso sagrado y transformador.
La maldición de Ibanasca sobre los cantos de su pueblo, según la leyenda, muestra su deseo de proteger la historia y el legado de su gente. Su historia y sacrificio son un testimonio de la resistencia indígena y un recordatorio de la brutalidad del genocidio cometido contra los pueblos del Gran Tolima.
La palabra "Tolima" proviene del vocablo caribe "Tulima", significa “que surge de las nieves”. Tulima es considerada una deidad protectora para los Panche, vinculada estrechamente con la naturaleza y las montañas nevadas, lo que refleja la reverencia de este pueblo hacia los elementos naturales y su dependencia de ellos para la supervivencia.
Según está consignado en El vocabulario Muzo-Colima de la relación de Juan Suarez de Cepeda, el Tolima (Tulima o Dulima) era para los Muzo-Colimas "el lugar donde se ubicaba el paraíso", de la misma forma nombraban a las nubes y la nieve con estas palabras Tulima o Dulima, esto reafirma que el significado de este vocablo fue reverenciado ampliamente por varios pueblos y probablemente su historia e importancia en la ley de origen también fue estrechamente compartida por los pueblos cercanos.
Ta: El Padre Sol

Para las culturas Pijao y Panche, El padre Tá, con su poderoso espíritu Chajua junto con Botaima (Madre Tierra) fueron origen de todo ser viviente. Entonces el padre Tá, simboliza la fuente primordial de vida, energía y fertilidad, es reverenciado por su poder inmenso y su presencia constante.
También representa sabiduría, claridad y verdad, es visto como el guardián celestial que rige el ciclo diurno, marcando el paso del tiempo y las estaciones con su viaje eterno por el cielo.
Quininí(La Wipa - Taiba en Pijao): La Luna

Para los Panches, la luna no es solo un cuerpo celestial, sino una entidad divina de gran relevancia. Conocida como Quininí o la Wipa (princesa), esta deidad es crucial en la regulación de los ciclos agrícolas y rituales, siendo un testigo eterno de las noches y guía espiritual del pueblo.
Actualmente pueden observarse dispersos en los territorios Panche, vestigios de lugares sagrados para adorar la luna y calendarios tanto lunares como solares grabados en piedra, con un grado de detalle asombroso.
Botaima: Madre Tierra

Después de una extensa lucha entre los espíritus Chiri (Frío) y Chajua (Calor) por encontrar un lugar de descanso para el padre Tá, según la Ley de Origen Pijao(espíritu femenino del viento) y el Chucuy (espíritu del arcoíris), desde Tana (agua dulce) emergió la tierra seca y allí nació BotaIma (Madre Tierra), a quien el padre Tá embarazó, dando origen a las plantas y animales de todos los tamaños y especies.
Esto quiere decir que el nombre de esta Diosa parte de dos vocablos: Bota "Madre" e Ima "Tierra sagrada", también es importante mencionar que según la Ley de Origen Pijao, se encuentra en la tercera capa o llamada la "capa seca", donde convivimos todos los humanos con la naturaleza.
Nacuco (Anacuco o Nanuco): El enigma de la Creación y la Transformación

En el vasto panteón de los dioses Pijao y Panche, Nacuco emerge como una figura enigmática, cuya historia se entreteje con los hilos del poder, la premonición y la pasión. Este dios, atribuido con la creación del mundo, encarna la paradoja de un ser supremo con una naturaleza dual que desafía la comprensión.
Nacuco, existente tanto en el plano terrenal como en el celestial, es descrito como un indio con dotes sobrenaturales, un visionario capaz de predecir acontecimientos futuros y realizar actos milagrosos. Su cabeza herida es un símbolo polifacético que puede interpretarse de manera similar a la corona de espinas cristiana, aludiendo a una figura mesiánica, o sencillamente como la marca de su naturaleza malévola.
La transformación es central en la leyenda de Nacuco, quien poseía el don de la metempsicosis, un vuelo chamánico que le permitía cambiar de forma a voluntad. Sin embargo, su caída se precipita por un amor no correspondido, una pasión prohibida por la india Ibanasca. En un acto de astucia y defensa de su virtud, Ibanasca engaña a Nacuco, atrapándolo en una cueva que sella con tierra y piedra (hoy conocido como el Volcán Cerro Machín).
De este acto de traición y encierro, nacen dos fuentes de aguas opuestas, una caliente y otra fría, en la sierra de Ytaima, entre Ibagué y Cartago (Cajamarca Actualmente), cerca del Volcán Cerro Machín. Estas aguas son un testamento perpetuo de la presencia de Nacuco, un recordatorio de su poder y su tragedia, y un símbolo de la dualidad inherente a su ser.
Nacuco, por tanto, no es solo un dios de la maldad, sino también un espejo de la condición humana, reflejando las complejidades de la vida, el amor, la traición y la transformación. Su historia es una narrativa que resuena con la sabiduría ancestral, un eco de la rica espiritualidad de los pueblos Pijao y Panche.
Lulumoy : "Dios Grande" de la justicia y la sabiduría

Lulomoy, o Lulumoy, se describe como un dios grande con seis brazos, seis piernas y tres cabezas, según la ley de origen Pijao, Lulumoy vive en la capa más profunda. Esta característica sugiere una capacidad para interactuar con varios aspectos del mundo físico y espiritual simultáneamente, representando la omnipresencia y la omnipotencia divina dentro de la cosmovisión Panche.
La fantástica historia contada en la Ley de Origen Pijao, explica cómo Lulumoy ya cansado de ayudar en la creación del universo, se fue a reposar en una cueva, este lugar se encuentra ubicado en la Sierra de Los Órganos - Cerro de Órganos en el municipio de Planadas , Tolima.
Locomboo: Abuela del Tiempo, la Abundancia y la Prosperidad

La concepción del tiempo y su fluir constante es personificada en la deidad Locomboo. Conformada de un carácter femenino, esta Diosa considerada la abuela del tiempo, muestra la comprensión indígena de los ciclos naturales y su impacto en la vida cotidiana, desde los cambios estacionales pasando por la sucesión de días y noches hasta la predicción de eclipses y eventos astronómicos.
En las laderas de Peñas Blancas, municipio de Calarcá, Quindío, los pijaos realizaban una ceremonia anual dedicada al tiempo, consistente en confeccionar un muñeco de forma humana con paja menuda relleno con legumbres, frutos y masato simbolizando abundancia y prosperidad.
Después lo subían a una ladera empinada, marcaban el lugar hasta donde pensaban podía llegar rodando. Una vez lanzado cuesta abajo los Pijaos corrían tras el, quienes llegaran primero al sitio marcado serían afortunados durante el año siguiente, los rezagados tendrían un mal año.
Este evento tenía un jefe de ceremonias anual, quién por medio de rituales propios en su casa realizaba las libaciones (ofrendas) y elegía al siguiente jefe.
Eliani: El Dios de las Cosas no Buenas

Eliani en la cosmología Panche simboliza las cosas no buenas, la energía oscura; el vampiro de la muerte, sin embargo, no era considerado un equivalente al "demonio cristiano", esto destaca la diversidad y la riqueza de interpretaciones y atribuciones divinas dentro de las culturas indígenas colombianas.
Fragmento de Noticias Historiales de tierra firme escrito por el cronista Fray Pedro Simón:
"En la Provincia de Otaima y Cacataima tenían por Dios un bulto feísimo, como suelen pintar al Demonio, que llamaban Elianí; y éstos tuvieron guerra muchos años con las demás Provincias, sobre cuáles tenían mejores dioses."
Este fragmento debe ser leído y analizado teniendo en cuenta el alto nivel de censura del que fueron objeto las crónicas una vez llegaron a manos de la realeza, también la propia necesidad de los "conquistadores" de evidenciar un comportamiento "salvaje" para poder justificar sus incursiones violentas sobre los pueblos originarios.
En nuestra próxima entrega, hablaremos acerca de los espíritus que acompañan a las deidades Panche como los Acaymas, el Tunjo, el Mohán, el Poira, Chiri, Chajua, Chucuy y Wayra, en su eterno trabajo de armonía con lo divino y lo terrenal.
CONCLUSIÓN
La exploración del panteón de dioses Panche no solo es un ejercicio de recuperación histórica y cultural, sino también un paso hacia la revitalización de esta cultura en la región del Alto Magdalena Colombiano. Entender la profundidad y la complejidad de estas creencias es esencial para preservar la biodiversidad de la zona y el patrimonio cultural colombiano. Al difundir el conocimiento sobre estos dioses y su significado, contribuimos a fortalecer la identidad y la memoria colectiva de los pueblos indígenas, garantizando que su legado perdure para las futuras generaciones.
Nota: Las representaciones artísticas de las deidades Pijao y Panche aquí mostradas, son producto de la creatividad del equipo investigador y están basadas en las características descritas consignadas en las fuentes consultadas, con ellas se pretende dotar al público de más recursos audiovisuales para comprender mejor estas ricas culturas andinas.
Se omiten algunas tildes para facilitar su lectura en diferentes códigos de lenguaje.

BIBLIOGRAFÍA
Simón, P. (1882). Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales. M. Rivas.
Fernández de Piedrahita, L. (1881). Historia general de las conquistas del nueuo reyno de Granada.
Del Castillo Mathieu, N. (1972). El vocabulario muzo-colima de la «Relación» de Juan Suárez de Cepeda (1582). Thesavrvs, 27(3), 413-441. https://thesaurus.caroycuervo.gov.co/index.php/rth/article/view/1721
Martínez, M. T. (2005). Los inconquistables panches del Magdalena: epopeya de un exótico reino caribe y su infortunado tropiezo con el Imperio Español. Ángel Martínez T.
Salmoral, M. L. (1963). Datos antropológicos sobre los Pijao. Revista Colombiana de Antropología, 12, 359-386.



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